
En Capri dicen que cuando llegue el día del Juicio Final,
los habitantes de la isla a los que les toque ir al Paraíso no notarán la diferencia. Debe de ser cierto. Uno ve a hombres y mujeres vestidos de colores, con la alegría dibujada en los rostros, parejas de jóvenes y, lo que es aún más hermoso, parejas maduras que caminan tomadas de la mano, como si vivieran su experiencia romántica en otra dimensión de la realidad. El escenario es de rocas y mar -un mar de purísimo azul-, de bosques y jardines y terrazas con flores, casas de muros blancos o color pastel, con persianas verdes, hoteles de categoría, sofisticadas boutiques y cafes all'aperto donde se ve a los turistas saboreando un capuchino,granitas o deliciosos helados.
hermosos, y vida social intensa.